Mientras el noreste de Siria queda gradualmente bajo control de Damasco, tras un acuerdo entre las fuerzas pro-kurdas y el Gobierno central, crece la incertidumbre sobre el futuro de las familias de presuntos yihadistas detenidas desde hace años en campamentos. Mientras sus Estados de origen se muestran escépticos ante la idea de repatriarlos, sus condiciones de vida en los campos hacen temer una ‘re-radicalización’. Análisis en Expreso de Oriente con el documentalista francés Chris Huby.
