Semanas después de las protestas más violentas en décadas, Irán celebró el 47.º aniversario de la Revolución Islámica. Miles salieron a las calles de Teherán en medio de acercamientos con EE. UU. Las opiniones están divididas: algunos apoyan negociaciones pero defienden el programa nuclear, otros rechazan el diálogo por incumplimientos de Washington. Tras la represión que dejó miles de muertos, analistas e incluso Israel interpretan una posible debilidad en la cúpula iraní.
