Este emblemático edificio de estilo brutalista fue concebido en la década de 1950 como un futurista proyecto que contemplaba que la sociedad caraqueña de la época pudiera acceder en automóvil a un centro comercial con más de 350 establecimientos. Sin embargo, el proyecto nunca se culminó y, tras décadas de abandono, el chavismo lo utilizó como centro de detención y sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y de la Policía Nacional Bolivariana. Numerosas ONG y Naciones Unidas han denunciado las torturas y violaciones producidas en sus instalaciones, pero ahora, tras la captura de Nicolás Maduro, el edificio cambiará de uso a «centro social».
