La ofensiva de Israel ha sumido a Gaza en una realidad cotidiana de muertes violentas, destrucción absoluta y desplazamientos forzados constantes. En 24 meses, las bombas israelíes han borrado linajes enteros y ha vuelto inhabitable el enclave. Mientras el consenso académico se inclina a etiquetar los actos de Israel de «genocidio», los palestinos de la Franja apenas luchan a diario por sobrevivir en medio de ataques incesantes, matanzas, hambruna inducida y condiciones infrahumanas.
