La Plaza de los Rehenes en Tel Aviv se llenó de manifestantes que reclaman un acuerdo con Hamás para liberar a los 49 cautivos, de los cuales menos de la mitad estarían con vida. Las marchas, que se extendieron hasta la residencia del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en Jerusalén, reflejan la frustración ciudadana ante la falta de voluntad del Gobierno para negociar y su preferencia por intensificar la ofensiva militar.
