Durante 11 años y medio, un hombre estuvo a cargo de asegurar la lealtad de los uniformados hacia el Gobierno en Venezuela. Vladimir Padrino López fue el garante de la unión cívico-militar que promovió Hugo Chávez y preservó su sucesor, Nicolás Maduro. Sobrevivió a sanciones por su papel en acciones represivas y a una recompensa de 15 millones de dólares por su cabeza, pero no a la búsqueda de un entorno de confianza por parte de la presidenta encargada Delcy Rodríguez.
