Una relativa calma volvió a la costa siria después de incursiones por parte de afiliados al antiguo régimen de Bashar al-Assad. En medio de los combates entre estos hombres y el Ejército regular, más de 1.000 personas fueron asesinadas, en su mayoría civiles de la minoría alauita. Por otro lado, el 10 de marzo, se firmó un histórico acuerdo entre las FDS kurdas y el nuevo Gobierno, incluyéndolas dentro de las instituciones estatales.
