Tras motines en tres cárceles de Guatemala que incluyeron la toma de 46 rehenes, las autoridades intentan restablecer el control de los centros penitenciarios, en medio de ataques contra fuerzas de seguridad motivados por exigencias de trato preferencial para el líder de la pandilla Barrio 18. El Gobierno descarta cualquier negociación con los amotinados.
