Aunque sus tiendas podrán seguir operando, por ahora, a la luz de un millonario acuerdo de financiación, su caso pone de relieve una realidad en la industria en Estados Unidos: las marcas de lujo reducen su dependencia de los grandes almacenes y refuerzan su presencia en el mercado mayorista. Y los clientes migran hacia mejores precios y oferta en línea.
