Ahmed al-Sharaa, que dirige el Gobierno sirio desde la caída de Bashar al-Assad, dictó un decreto que otorga por primera vez la ciudadanía a la minoría kurda en el país, que administra y controla de manera autónoma dos provincias en el norte y este del país. El decreto también declara al kurdo —un grupo de dialectos hablados por este grupo— como lengua nacional. El gesto llega tras violentos choques entre fuerzas del gobierno y las milicias controladas por el grupo en Alepo.
