Miles de serbios, especialmente jóvenes, marcharon para exigir justicia y transparencia al cumplirse un año del colapso de una estación que dejó 16 muertos. Las protestas, extendidas desde Belgrado, denuncian corrupción en el contrato de renovación de la obra. El movimiento, que ha crecido durante el último año, ahora pide la dimisión del presidente Aleksandar Vucic y solicita la intervención de la Unión Europea ante la falta de respuestas del gobierno.
