Por primera vez en 1.400 años, la Iglesia de Inglaterra nombró a una mujer arzobispa de Canterbury: Sarah Mulally, exjefa de enfermería. Su designación, histórica en un cargo tradicionalmente masculino, ha generado apoyos y críticas. Sectores conservadores, sobre todo en países como Nigeria, rechazan el liderazgo femenino, mientras otros celebran el avance hacia la igualdad. Reconocida por su visión progresista, incluida la bendición a parejas del mismo sexo, Mulally llamó a la unidad.
