El paso del supertifón Ragasa en Taiwán dejó calles inundadas y coches volcados. La tormenta provocó la rotura de los diques de un lago cercano, lo que causó la muerte de al menos 14 personas y obligó a miles a evacuar. Tras azotar la isla, el supertifón continuó su trayectoria y tocó tierra en China, donde ocasionó daños materiales generalizados.
