Más allá de una demostración de fuerza por parte de China, la asistencia de líderes como el presidente ruso, Vladimir Putin, y el norcoreano Kim Jong-un al desfile militar de este 3 de septiembre como parte de los actos de conmemoración del aniversario número 80 del final de la Segunda Guerra Mundial, es analizada como un mensaje de Xi Jinping que apunta a que su nación no se dejará intimidar, en medio de la exhibición de armas de Estados Unidos y el Gobierno de Donald Trump.
