La ley electoral boliviana establece que, para ganar en primera vuelta, un candidato debe obtener más del 50% de los votos o al menos un 40% con una diferencia de 10 puntos sobre el segundo. Bajo el contexto de división y polarización, ningún presidenciable alcanzaría el porcentaje. Este escenario sería inédito en la era del MAS, que siempre se impuso el partido dominante desde los comicios de 2005. Para esclarecer el contexto que enfrenta la democracia boliviana en France 24 hablamos con la politóloga Erika Brockmann Quiroga.
