Karol Nawroki, conservador y católico, asumió la presidencia de Polonia tras una ajustada victoria en junio. Con un discurso nacionalista y el lema «Polonia primero», prometió reformas constitucionales y defender la soberanía frente a la Unión Europea. Su llegada marca un posible choque de poderes con el primer ministro proeuropeo Donald Tusk, a quien ya ha criticado duramente.
