Más de un año y medio de conflicto en Sudán ha colapsado el sistema de salud y desplazado a millones, creando condiciones propicias para un brote de cólera. En Tawila un puesto improvisado de la ONU ofrece uno de los pocos accesos a agua potable, vital para contener la enfermedad. La destrucción de plantas de tratamiento agrava la crisis y deja a miles de personas, como la familia de Halima Mohammed, expuestas y sin recursos básicos.
