En una reunión cargada de simbolismo político y diplomático, Rusia y Siria escenificaron la normalización de sus relaciones bilaterales en Moscú, marcando así el inicio de una nueva etapa tras el derrocamiento de Bashar al-Assad en diciembre de 2024. Asaad al-Shibani, ministro de Asuntos Exteriores del nuevo gobierno sirio, encabezó la primera delegación oficial en llegar a la capital rusa.
