El mar Caspio, la masa de agua interior más grande del mundo, se está evaporando a un ritmo alarmante. Desde la década de 1990, su nivel ha descendido más de tres metros. Con la sequía de los puertos, el declive de la pesca y la economía en crisis, Kazajistán sufre las consecuencias. Al igual que el mar de Aral, el Caspio podría secarse casi por completo si no se toman medidas. Esto supondría un desastre ecológico con graves consecuencias para todo el país.
