Mientras Seúl realiza demostraciones militares junto a Estados Unidos, Pyongyang ha querido dejar claro su propio poderío, con el lanzamiento de 10 misiles que terminaron cayendo fuera de la zona económica exclusiva de Japón, sin causar daños. La operación ha activado la preparación de su vecino para nuevas pruebas, ante la posibilidad de que Washington esté desplazando sistemas de defensa aérea desde Corea del Sur para apoyar en la guerra de Medio Oriente.
