Myanmar sigue sumida en una brutal guerra civil desde el golpe militar de 2021, que ha desplazado a más de 3,5 millones de personas, según Naciones Unidas. Los recientes enfrentamientos en la aldea oriental de Sao Nankae han obligado a muchos residentes a huir por segunda vez, dejando atrás la mayoría de sus pertenencias. Los civiles, atrapados en el fuego cruzado entre el Ejército y los grupos rebeldes, piden el fin de la violencia, ya que las promesas de alto el fuego no se han cumplido. Las imágenes muestran a familias cargando con sus mínimas pertenencias, a soldados cargando equipo y a comunidades rurales luchando por sobrevivir a la crisis actual.
