
Han pasado casi tres años desde la tragedia de Melilla, en la frontera entre Marruecos y el enclave español. Un intento de entrar por la fuerza a Europa provocó la muerte de decenas de migrantes. Marruecos y España niegan un uso excesivo de la fuerza y responsabilizan a los migrantes. Nunca se llevó a cabo una investigación independiente y ambos países cerraron rápidamente el caso.