
Más de 60 horas luego del devastador terromoto de magnitud 7,7 que azotó Myanmar, las autoridades declararon siete días de luto nacional. Entretanto, los equipos de rescatistas continúan trabajando para encontrar sobrevivientes con dispositivos de búsqueda de última generación, pese a las frecuentes réplicas. Los heridos se hacinan en hospitales improvisados al aire libre, por temor a una nueva tragedia.