
Cerca del rascacielos en Bangkok, Tailandia, se instaló una tienda improvisada con camas de campaña y ventiladores para dar un respiro a los familiares que aguardan respuesta de sus seres queridos en medio del calor opresivo y las lluvias intermitentes, tras el devastador terromoto que azotó varias zonas del sudeste asiático el 28 de marzo, con Myanmar como epicentro del desastre.