
Desde la caída del régimen de Bashar al-Assad y el debate cada vez más virulento sobre la inmigración en Alemania, muchos sirios exiliados se preguntan por su futuro. Algunos ya están haciendo las maletas para regresar a casa, mientras que otros esperan con impaciencia la reanudación de los vuelos directos entre Berlín y Damasco para visitar a sus familias, pero no tienen intención de volver.