En la última semana, dos líderes europeos intentaron acercarse a Donald Trump para abogar por Kiev. El presidente francés, Emmanuel Macron, visitó Washington, pero, entre sonrisas y elogios, no lograron disimular la creciente división sobre la guerra en Ucrania. A Macron le siguió el primer ministro británico, Keir Starmer, que urgió garantías de seguridad para Ucrania ante a las negociaciones que impulsa Trump con Rusia. ¿Qué dejaron estos encuentros?
