Mientras el mundo musulmán recibe el Ramadán, el mes sagrado de los musulmanes, en Gaza la guerra lo eclipsa todo. Decenas de miles de muertos, cientos de miles de desplazados sin hogar y la escasez extrema de alimentos han dejado a la población sin posibilidad ni ánimo para celebrar. La incertidumbre crece por las negociaciones de la segunda fase del cese el fuego.
