El bloqueo casi total del Estrecho de Ormuz, tras ataques y la cancelación de seguros de guerra, obliga a petroleras y navieras a redirigir sus cargamentos por rutas más largas con costos adicionales que presionan a las empresas. Arabia Saudita activa su oleoducto Este-Oeste, mientras Europa mira al mar del Norte y África para evitar una crisis mayor y garantizar que sus pedidos lleguen.
