Sancionado por Estados Unidos, descrito como un operador enérgico, que se ha ganado a pulso un papel dentro de la cúpula del poder iraní, Mojtaba Jamenei sobrevivió a los bombardeos que mataron su padre, su esposa y otras altas figuras del país. Las dudas en torno a él en la asamblea que elegirá al nuevo líder parecen haberse disipado: ya no preocupa tanto la perspectiva de ofrecer una versión clerical de la monarquía hereditaria, porque el “martirio” de su familia ha potenciado su perfil político.
