En un portazo sin precedentes desde 1990, el presidente electo chileno, el derechista José Antonio Kast, dio por terminado el proceso de traspaso con el izquierdista Gabriel Boric. La ruptura de la transición se debe a la discusión sobre el cable submarino Chile-China, que desató sanciones de Estados Unidos al Gobierno chileno. Entre acusaciones de ocultamiento, versiones opuestas sobre una llamada previa y exigencias de retractación que Boric rechazó de plano, esta transición ya crispada quedó en coma.
