Desde el 28 de febrero, Irán lanzó ataques de represalia contra países del Golfo —Bahrein, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos y Omán— en respuesta a la presencia de bases estadounidenses. Los bombardeos dejaron víctimas civiles y militares, afectaron aeropuertos, puertos y hoteles, y se remarca la postura de aliados de Washington en la región.
