El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron la Operación Furia Épica, una ofensiva de gran envergadura contra Irán que impactó Teherán y otras ciudades, con ataques dirigidos a instalaciones militares y centros de mando. Según la Media Luna Roja, los bombardeos dejaron más de 200 muertos y cientos de heridos. En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó misiles y drones contra objetivos en Israel y bases estadounidenses en el Golfo, asegurando haber causado bajas significativas.
