Una tercera ronda de conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán, mediadas por Omán, se lleva a cabo este jueves en Ginebra, bajo la presión militar de Washington y las advertencias cruzadas sobre el programa nuclear y los misiles balísticos iraníes. La Casa Blanca insiste en que prefiere una salida diplomática y el secretario de Estado Marco Rubio calificó de «gran, gran problema» la negativa de Teherán a discutir su programa de misiles.
