Moscú insiste en que «el camino hacia la paz aún es largo», según el canciller Serguéi Lavrov, mientras ataques con drones rusos dejaron varios heridos en las regiones de Zaporizhia y Odessa. En paralelo, Estados Unidos cede liderazgo terrestre pero refuerza el mando naval dentro de la OTAN y Rusia muestra en sus cifras el impacto de la caída de los ingresos por petróleo y gas, que en enero descendieron a su nivel más bajo en años por sanciones occidentales y un mayor control sobre sus exportaciones energéticas.
