La publicación de los archivos Epstein remeció la política de Reino Unido por los vínculos del despojado príncipe Andrew y el exembajador en Estados Unidos, Peter Mandelson, con el fallecido depredador sexual Jeffrey Epstein, arrastrando consigo al primer ministro Keir Starmer que estaría a las puertas de una moción de censura. En Washington, Donald Trump pide cambiar el tema de la conversación, a pesar de estar profundamente implicado en los archivos, junto al expresidente Bill Clinton y el magnate Bill Gates.
