Las terminales de internet de la empresa Starlink, de Elon Musk, han sido utilizadas sin autorización por las tropas rusas para mejorar sus comunicaciones en el frente de batalla y lanzar ataques con drones contra Ucrania. Su desconexión, anunciada por Kiev y confirmada por múltiples blogueros rusos, constituye un golpe a la capacidad operativa del Kremlin en la primera línea de guerra. Ucrania afirma que las operaciones de Moscú «se han detenido en muchas zonas».
