En Río de Janeiro, la fiesta popular más grande de Brasil está a la vuelta de la esquina: entre el 13 y el 18 de febrero, la ciudad se paraliza para dar paso al Carnaval y los blocos, las comparsas callejeras, ultiman detalles para salir a las calles. El año pasado, 6,8 millones de personas se unieron a más de 400 comparsas. Este año, la expectativa es repetir la euforia y la música que hacen del Carnaval un fenómeno cultural sin igual que reúne a participantes del mundo entero.
