Las tierras raras son clave para industrias como la defensa, la automoción y la electrónica, y a la par se han convertido en un foco de tensión geopolítica. China controla cerca del 95 % del suministro mundial, gracias a sus yacimientos, bajos costos laborales y una regulación ambiental flexible. Una joven franco-estadounidense ha desarrollado un proceso innovador para recuperar tierras raras de bombillas de neón y, potencialmente, de otros dispositivos electrónicos, abriendo la puerta a su reciclaje.
