Después del ataque de Estados Unidos a Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, Donald Trump volvió su atención hacia Cuba. Trump anunció la interrupción de los envíos de petróleo desde Venezuela y advirtió que la isla podría colapsar “por su propio peso”. Mientras crece la incertidumbre en La Habana, expertos y ciudadanos cuestionan la efectividad de estas amenazas en un país donde la oposición organizada prácticamente no existe y las sanciones económicas ya han dejado profundas cicatrices.
