En Japón, la delincuencia organizada ha encontrado una nueva vía para reclutar jóvenes a través de Internet. Con anuncios de empleos fáciles y bien remunerados, los jóvenes caen en trabajos aparentemente inofensivos como entregas de paquetes, pero terminan involucrados en actividades ilegales como estafas, robos y fraudes telefónicos. Estos nuevos reclutas se han convertido en piezas clave dentro de redes criminales que explotan principalmente a personas mayores vulnerables.
