Estados Unidos mantiene una presencia militar en Groenlandia desde hace más de 75 años, alegando motivos de seguridad nacional. Esta presencia se remonta a la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos estableció bases para contrarrestar las posibles amenazas alemanas, y continuó durante la Guerra Fría para vigilar las actividades soviéticas. El acuerdo de defensa de 1951 con Dinamarca, actualizado en 2004 para incluir al gobierno local de Groenlandia, permite a Estados Unidos explotar instalaciones militares y desplegar personal en la isla. A pesar del controvertido interés del expresidente Donald Trump por adquirir Groenlandia, el acuerdo existente y las relaciones de cooperación con Dinamarca y Groenlandia permiten a Estados Unidos ampliar su presencia en Groenlandia.
