Una semana después del operativo de Estados Unidos en Venezuela, que terminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, la polarización persiste en el país latinoamericano entre el apoyo a la intervención de Washington y las denuncias por la detención de Maduro, quien fue imputado por cuatro delitos, entre ellos “narcoterrorismo” y “posesión de armas de guerra”, y permanece recluido en una cárcel de Nueva York. Según datos extraoficiales, el ataque del 3 de enero dejó decenas de muertos.
