Rusia ha optado por atacar una infraestructura civil no lejos de la frontera polaca con el Oreshnik, uno de sus misiles más avanzados, capaz de transportar varias bombas atómicas. La elección de un objetivo de importancia relativamente modesta para un arma de este tipo puede sorprender, pero dice mucho sobre la voluntad del Kremlin de hacer llegar determinados avisos.
