Marcadas por las diferencias ideológicas, las reacciones de los gobiernos de América Latina van desde la condena a la celebración. En una orilla, los líderes progresistas, con el brasileño Lula da Silva a la cabeza, rechazaron la injerencia militar de Estados Unidos en Venezuela. En contrapartida, los Ejecutivos de derecha, alineados con la Administración Trump, dieron la bienvenida a la abrupta irrupción de las fuerzas de Washington en Caracas y la detención del mandatario chavista.
