La FIFA presentó entradas de 60 dólares para el Mundial, dirigidas a aficionados de selecciones clasificadas. La medida busca responder a críticas por los elevados costos: boletos de fase de grupos entre 180 y 700 dólares, y la final supera los 8000 dólares, muy por encima del torneo anterior. Sin embargo, las entradas económicas representan solo el 1,6% de los asientos, mientras que el siguiente nivel cuesta 15 veces más, lo que mantiene el malestar de los hinchas.
