En la morgue de Járkiv, médicos trabajan cada día para identificar a soldados muertos en combate y dar a sus familias la posibilidad de un funeral digno. Cuando los cuerpos no pueden ser recuperados de inmediato, o son retenidos por las fuerzas rusas, el proceso puede tardar meses o años. La identificación se realiza mediante pruebas de ADN, comparadas con las muestras entregadas por familiares de desaparecidos. Sin embargo, la burocracia y la magnitud de la guerra hacen que el proceso sea lento y doloroso. El informe es de nuestra enviada especial, Catalina Gómez Ángel.
