Un grupo de militares declaró haber «tomado el poder» en Guinea-Bissau para “salvar al país” de un supuesto plan de desestabilización. Acusaron a un político y a un narcotraficante de alto nivel de intentar manipular los resultados de las elecciones. El proceso electoral quedó suspendido y las fronteras cerradas. El presidente saliente, Umaro Embaló, confirmó vía telefónica que se encuentra bajo custodia militar. En la capital, tropas patrullan el centro y soldados se han desplegado en puntos estratégicos. Desde Dakar, nuestra corresponsal, Sarah Sakho, nos amplía.
