El Parlamento Europeo acordó una resolución que establece una edad mínima de 16 años para participar en redes sociales, medida que busca proteger la salud y seguridad de los jóvenes. Socialistas y demócratas señalan que se trata de frenar el “experimento” de conglomerados tecnológicos de EE.UU. y China que captan la atención de niños y adolescentes. El debate no es nuevo: Australia ya adoptó una norma similar y países como Dinamarca y Malasia también estudian restricciones en el acceso digital.
