Pakistán es uno de los países más afectados por la pobreza menstrual. Según Unicef, casi el 44 % de las mujeres no pueden acceder a los recursos básicos para gestionar sus periodos, ya sea en la casa, en la escuela o en el trabajo. La falta de productos de higiene, agua potable e instalaciones sanitarias, sumada a la desinformación sobre la menstruación, impide que muchas niñas y mujeres puedan asistir a clases o desempeñarse laboralmente, perpetuando desigualdades y afectando su salud.
