El Líbano y Chipre lograron cerrar finalmente la delimitación de su frontera marítima, un expediente abierto desde hace casi dos décadas y clave para la agenda energética de Beirut. El acuerdo permite fijar con claridad las aguas de ambos países y abre la puerta a futuras exploraciones. Para el Gobierno libanés no se trata solo de un aspecto técnico, sino de un paso estratégico dentro de un esfuerzo más amplio por estabilizar sus fronteras marítimas y ofrecer un marco seguro a los inversores.
